Esta noche el Atlético de Madrid ha certificado su pase a octavos de final de la Champions League tras la victoria ante el PSV Eindhoven en un vacio Vicente Calderón. El conjunto dirigido desde el césped por Nacho Ambriz, debido a la sanción de Aguirre, arrasó en una gran primera parte a un equipo holandés inoperante. La peor noticia para los tulipanes es la lesión de Ibrahim Afellay en un golpe con Seitaridis. Con dos goles de Simao y Maxi los colchoneros encarrilaban un partido extraño. Lo era porque un Calderón sin gente es como el teatro sin Shakespeare, nada.

Pero, como no, el Atlético se tiene que complicar la vida. Los rojiblancos salieron dormidos del vestuario y Koevenmars acercó distancias para el PSV. Pese a esto, los holandeses sin Afellay no son nadie ofensivamente y no inquietaron mucho a Coupet. El Atlético controlo el tempo del partido y la mala suerte evitó más goles. El PSV con más garra que calidad buscó a la desesperada el gol, pero no era su noche.

Cabe destacar del partido, el buen papel del griego Giourkas Seitaridis, el gran estado de forma de Simao Sabrosa y la calidad del Kun. Fueron los mejores de un equipo que jugó un buen partido. La mala noticia viene por parte de la retirada lesionado de Johnny Heitinga, tras un golpe en la cabeza. Parece ser que sufría mareos, aunque no creo que revista más gravedad.

Como siempre, la fiel afición atlética apoyó a su equipo. Sea dentro o fuera del estadio, los atléticos jamás dejarán solo al club. Sus voces se oyeron dentro del Vicente Calderón demostrando porque es una de las mejores aficiones. Pese a las bajas temperaturas de la capital de España, más de un centenar de aficionados se agolparon a las puertas del campo para animar a su equipo, pese a la distancia.

El Atlético pudo haber goleado al equipo de la Phillips, pero se conformó con usar la calculadora y asegurar el pase a octavos. Lo que venga ahora es disfrutar, y tenemos equipo para ello. Solo queda buscar el primer puesto en Marsella. Con una victoria en el Velodrome nos lo aseguraríamos prácticamente. Jugar la vuelta en casa es muy importante en octavos, y más con el Calderón a rebosar.

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