Cuando el último mes del año va llegando a su fin, hacemos una vuelta atrás a lo que nos ha dejado el 2008. Momentos históricos que nos sentimos orgullosos de haber vivido. Fragmentos de la historia que contaremos a nuestros nietos utilizando un “yo estuve allí” o “yo viví aquello”, con el objetivo de que nadie olvide lo que pasó, de que los hechos no se los lleve el viento.

Cambio. Ese parece haber sido el lema de este 2008 y el de la campaña del que puede ser llamado “hombre del año”, Barack Obama. El presidente electo de los Estados Unidos se convertirá en el primer presidente negro de la historia del país. Por fin se ha visto cumplido el sueño Martin Luther King, por fin Rosa Parks ve un premio a su valiente acto, por fin dejará de haber lagrimas negras por un problema racial, por fin, y gracias a Barack Obama, se ha cambiado el mundo.

El deporte también ha sufrido un año de éxito y de cambio. Los Juegos Olímpicos de Pekín han sido los del cambio en la política china, en la salida de su aislamiento mundial y su apertura al mundo. Nada mejor que unas olimpiadas, con los valores que estas representan, para cambiar esto. En los mismos juegos, Usain Bolt y Michael Phelps hicieron historia y llevaron el potencial del ser humano a un nuevo nivel. En Pekín también, el equipo estadounidense de baloncesto cambió su forma de jugar y devolvió el oro olímpico a su país. En el baloncesto además, los Boston Celtics cambiaron su suerte y después de muchos años volvieron a ganar un título. Y si hablamos de cambiar la suerte, la selección española de fútbol se lleva la palma. Se quitaron el gafe de cuartos y dieron a un país rendido a sus pies el trofeo que tanto ansiaban.

Siempre recordaremos este 2008 por muchos grandes y pequeños momentos. Anécdotas que han cambiado el mundo. Hechos que han cambiado nuestras vidas.





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