El Atlético de Madrid se impone por 4-3 al F.C. Barcelona en un partido vibrante

El F.C Barcelona llegaba a Madrid con la imperiosa necesidad de los tres puntos. El Vicente Calderón ha sido un campo aciago para los azulgranas, históricamente hablando. Aunque, en los últimos años, los culés han arrasado a los colchoneros en la ribera del Manzanares. Ante el temible líder, se presentaba un Atlético con dudas y que no carbura en este nuevo año. Los dos equipos salen con todas sus armas al terreno de juego. En el ambiente, un estadio lleno denota noche de buen fútbol.

El colegiado da comienzo al encuentro y el conjunto catalán sale un poco dormido al encuentro. De no ser por el árbitro, a los cinco minutos iría por detrás en el marcador, al anular un gol de Heitinga por fuera de juego inexistente. Pero este Barça es líder por algo y a los 20 minutos de juego, Thierry Henry pone en la escuadra el primero de la noche para los azulgranas. Entonces el partido tomó color blaugrana y Messi se puso al timón. Una maravillosa jugada suya colocó el 2-0 en el marcador. Demasiado castigo para los rojiblancos.

Cuando las gradas del Calderón se olían otra goleada, Diego Forlán cogió el esférico, disparó desde la frontal y puso el balón en la escuadra culé. Con las idas y venidas de ambos equipos se llegó al descanso. Viendo el juego de su equipo, la fiel afición rojiblanca se empezó a creer la victoria y no dejó de apoyar a su equipo en ningún instante. El Calderón quería otra noche mítica contra el Barça, quería ganar por ellos, no por ayudar al Real Madrid, el eterno rival.

La segunda mitad empezó como acabó la primera, con un acoso constante en ambas porterías. En una de ellas Samuel Eto’o, muy desacertado en el día de ayer, mandó un mano a mano con Leo Franco a las nubes. A la siguiente jugada, Sergio Agüero anotó el segundo de su equipo con un buen derechazo al palo izquierdo del portero. 2-2 en el marcador y los rojiblancos buscaban el tercero. En una de ellas, el uruguayo Forlán falló un remate de cabeza delante de Valdés. Instantes después, Thierry Henry anotaba el tercero de su equipo en una contra bien llevada por Xavi y Gudjohnsen. Jarro de agua fría para el equipo, pero no para la afición que confiaba en el milagro.

Con cincuenta mil gargantas animando, los colchoneros buscaron el empate, que llegó en forma de penalti. Henry derriba a su compatriota Sinama y, pese a las dudas, el árbitro pita penalti. Forlán, con el fallo de antes en la cabeza, enmienda su error y pone las tablas en el electrónico. Cuando el partido llegaba a su fin, apareció el genio. El yerno de Dios agarró la pelota, se marchó de Alves y Puyol y puso el definitivo 4-3 en el marcador. El delirio llegaba a las gradas del Calderón. El Kun se lo dedicaba a su hijo Benjamín. Gracias al Atleti, ese equipo capaz de hacer lo imposible, hay Liga de nuevo.

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