¿Y si Guti no hubiera jugado en el Real Madrid?. El otro dia volviendo de Madrid de realizar un reportaje, cámara al hombro-ya os adelantaré algo-, me paré a pensar en un jugador, José María Gutiérrez, Guti. Aquel que me conoce sabe que no soy para nada objetivo en este asunto. No me gusta Guti. Lo siento, pero no le trago. Creo que solo existen dos deportistas a los que odie al mismo nivel, Lebron James y Cristiano Ronaldo. No tengo explicación. Se me atravesaron en su momento de manera irrecuperable. No quiero negar sus cualidades, solo digo que no me gustan.

Pero no quiero hacer de esto una crítica a Guti. No discuto que sea un buen futbolista, con un gran último pase. Pero ya, no acepto más. No voy a aceptar el marketing realizado desde Madrid y sus medios de comunicación para ensalzar la figura a la altura de crack mundial. Han tratado siempre de poner a Guti a la altura de Xavi, por aquella manía madridista de ser siempre los que más. Pero esta vez no funcionó. Xavi es el mejor mediocentro del mundo y Guti tan solo un jugador muy irregular con un buen último pase. Lo siento señores del Marca, pero es así.

Eduardo Inda, director de Marca
Eduardo Inda, director de Marca

Y por fin llegamos al punto cumbre. El diario Marca es el gran culpable de ello. Desde que Unidad Editorial se hiciera con el diario, y Eduardo Inda se convirtiera en cabeza visible del mismo, su tendencia favorable hacia el Real Madrid se ha multiplicado por mil. Pero este artículo no es para hablar del madridismo del Marca-algo que trataremos pronto-, sino para hablar de Guti. Porque, aunque sea de manera subliminal, nos han intentado colar a Guti como un Xavi, Cesc, Silva o Iniesta. Por ello, siempre se le requería en la selección. Pero Guti no es, ni ha sido uno de los cinco mejores medios de España. ¿Por qué iba entonces? Porque jugaba de blanco.

Por lo tanto, cada vez que lean la editorial del señor Inda hablando de que Guti es un genio para él, o al director adjunto del Marca, Santiago Segurola decir que el 14 blanco es un incomprendido y qué es un jugador fascinante; piensen que es la voz de la imparcialidad la que les habla. Esa voz rellena de peloteo cual pastel, cuya guinda es una jugosa exclusiva blanca. Así es el periodismo en este país. Este será mi mundo, y lucharé como pueda por cambiarlo.

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