Necesito hablar de Kevin Durant. A todo el mundo le ha sorprendido el joven alero de los Thunder, incluso a mí. Digo incluso, porque para mí Kevin era el jugador joven con más talento de la liga. Empecé a seguirle antes de llegar a la liga, cuando jugaba en la universidad de Texas. Bendita NCAA, lo que nos ayuda a conocer a las estrellas del mañana. Me acuerdo perfectamente de esa temporada. La gente hablaba por todos lados de Greg Oden, el pívot más dominador desde Shaq decían. Pero siempre había una frase: “Oden luchará por el número uno del draft con Kevin Durant, ala-pívot de Texas”. No decían una sola palabra más sobre Durant. Así que me dije, a investigar toca.

Gracias a ello descubrí a un verdadero jugón, como diría mi admirado Andrés Montes. Oden es muy bueno, defiende genial, intimida mejor pero le faltan movimientos en ataque. Pero este Durant es mejor. Es un anotador mortal, un gran reboteador y no defiende mal. Quizás debe pulir más su juego en equipo, pero eso se aprende con la experiencia. “Me gusta este chico, es un joven Tracy McGrady”. Recuerdo mis pensamientos de memoria, pocos me han llegado tan pronto. “Si no le eligen con el número uno, se arrepentirán”. Al final Portland eligió a Greg Oden y los Seattle Supersonics, en la última elección de su historia, se hicieron con Durant. En Portland rememoran los fantasmas del pasado. Cuanto daño hizo Sam Bowie.

Pero no acaba aquí lo de este chico. Al principio le tildaban de chupón, y no negaré que se lanzaba hasta las zapatillas. Pero eso se aprende a controlar. Se llevó el Rookie del año de calle y Oden se perdió la temporada entera por lesión. Ay si Portland hubiera sabido. Después de ese año, Seattle dejó de ser ciudad NBA y los Sonics pasaron a ser los Oklahoma City Thunder. Mientras, Durant seguía con su aprendizaje. Cada año era mejor, pero no tenía reconocimiento. Aún le tildaban de chupón y fallón. Quién se atreve a decirlo ahora. Porque señoras y señores, Durant ha terminado de explotar. Con 21 años, promedia 29 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias por partido. Números al nível de Lebron, Kobe, Wade o Carmelo. No quiero ver a Durant en tres años. Bueno, si quiero, porque el príncipe de la NBA ha despertado y reclama la corona. Y yo tan feliz al ver que mi apuesta triunfa.

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