José Antonio Reyes está de vuelta para el fútbol. Quizás sea de las pocas noticias buenas de este Atlético de Madrid esta temporada. El genial utrerano se ganó la confianza de Quique, le quitó el puesto a Maxi y hasta suena para la selección. Todo en seis meses donde el Atleti no ha rendido bien, pero que se ha sujetado en las genialidades de Reyes y Kun sobre todo.

El jugador sevillano siempre ha demostrado ser genial con la pelota en los pies y tener un prodigioso golpeo de balón. Debutó con el Sevilla como la joya de la cantera. Rindió a un nivel similar, hasta el punto de pelearle a Fernando Torres el título de mejor promesa española. Reyes, como haría Fernando más tarde, dejó el club donde creció para irse a Inglaterra. El Arsenal pagó por él 25 millones de euros al Sevilla. Se fue a Highbury a triunfar y lo consiguió, pero su progreso y rendimiento bajaron con el paso de los años allí.

Se vino al Real Madrid cedido y su rendimiento fue bueno, pero no el esperado. Tras ganar la liga, se volvió a Londres. Entonces el Atlético llamó a su puerta. En el Arsenal no iba a jugar y él quería volver a la soleada España. Dicho y hecho. El Atlético pagó por él en torno a 10 millones de euros. Lástima de su pasado merengue. El Calderón no le perdonó y fue, para mí, injusta con él. No creo en que haya que pitar a un jugador nuestro por haber sido de otro equipo, sea el que sea. Tenemos que apoyarle porque ahora juega con nosotros y no podemos tirarnos piedras contra nuestro tejado. Su mal rendimiento y su mala relación con Aguirre le hicieron irse al Benfica, dirigido por Quique Flores.

En la capital lusa, Reyes volvió a rendir estupendamente. Se borró de todos los líos respecto a su vida amorosa y dejó a aquellos que le comían la cabeza y no le dejaban hacer lo que mejor sabe, jugar al fútbol. El Atlético quiso que el Benfica se lo quedará pero los lusos no tenían tanto dinero. Por ello, el jugador volvió a la capital de España. Con Abel no se llevó bien, y pese a buenos partidos, este no confiaba en él. Se había ganado el perdón del Calderón pero faltaba ganarse el puesto. Cuando Abel se marchó, al de Utrera se le iluminó la cara. Llegaba Quique, el hombre que le hizo resurgir. El entrenador le dió el puesto y confió, como antes hizo en Lisboa.

A esta confianza Reyes ha respondido con goles y partidos para recordar. Cada vez va a mejor y se ha convertido en indiscutible para todos. Me alegro porque me va a dar tardes de gloria. Espero que una de ellas sea en Mayo, contra su ex-equipo y en la final de Copa. Reyes ha vuelto y la pelota está de enhorabuena.

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