Alberto Contador ha conquistado su tercer Tour de Francia (’07, ’09, ’10), y su quinta vuelta por etapas (Giro y Vuelta ’08). Se podría decir que su quinta gran ronda consecutiva, ya que ha ganado las últimas cinco que ha corrido. El tercer Tour del pinteño será recordado por el excesivo ‘fair play’ sobre la bicicleta. A unos no les ha gustado, otros tampoco le damos tanta importancia. Sea lo que sea, Alberto ha vuelto a reinar en París.

Su camino hasta los Campos Elíseos no ha sido para nada un camino de rosas. Ha sufrido lo indecible para doblegar a Andy Schleck y hacerse con el amarillo final. Los duelos con el luxemburgués dan para mucho, porque los ha habido de todos los tipos. Quizás Alberto no debió regalar tanto a Andy. El de Pinto no ha ido en su mejor forma y el ciclista del Saxo Bank llegó en su mejor momento físico. Aún así, el mejor fue Alberto. Eso si, por los pelos.

En el prólogo en Rotterdam, Alberto le metió a Andy más de cuarenta segundos. Camino de Spa, llegó el lio universal. Hubo multitud de caidas, la primera la de una moto de la televisión francesa para evitar tirar a Gavazzi, corredor del Lampre, al suelo. Se cayeron casi todos los favoritos. Entonces, fueron los hermanos Schleck los que tocaron el asfalto con sus propias carnes. Perdían casi cuatro minutos con el grupo principal. Entonces se decidió parar. El Astaná y el Radioshack a la cabeza del parón. Fabian Cancellara ejerció de lider. El compañero de los Schleck, en ese momento maillot amarillo del Tour, fue diciendo que se paraba, que la carrera estaba neutralizada. Arduo argumento para que sus jefes de filas volvieran y no perdieran tiempo. Esto no gustó a la gente  en la llegada que abucheó a los ciclistas a su llegada a meta. Los valores del ciclismo por los suelos. Habían dado vida a dos de los grandes favoritos del Tour. Se arrepentirían algunos más adelante.

Al dia siguiente de Spa llegó la famosa etapa del pavés. Con tramos del recorrido de la Paris-Roubaix, se antojaba el dia más duro de Contador, y lo fue. Cuando se llegó al último tramo de pavés a 15 km de meta, se cayó Frank Schleck. Rotura de clavícula. Fuera del Tour. Eso hizo un corte en el que entraron los pocos que iban delante de él. Cancellara, Hushovd, Evans y Andy Schleck, que olvidando de su hermano tiró para adelante. Otra vez caída, y aquí nadie espera. Cancellara, experto en el terreno adoquinado, llevó a rueda a Andy hasta la meta. Contadoy y Armstrong, junto a los demás favoritos, cortados en grupos que poco a poco se irían uniendo. Al final, Andy metía un minuto y once segundos a Alberto y dos minutos al americano. No sólo le habían salvado la vida en este Tour, sino que ahora era el mejor colocado en la general de los favoritos.

Llegan los Alpes, con Andy y Evans como favoritos, junto al gran favorito Contador. Se espera que Alberto ataque y vaya eliminando rivales. Pero este año no está bien. Un brote de alergia le trastocó los planes en junio. Del macizo alpino sale Andy muy reforzado. Le mete diez segundos en Morzine-Avoriaz, donde Alberto se queda sentado sin responder a su ataque. Juntos, eliminan a Cadel Evans subiendo el Col de la Madeleine. Allí Andy prueba por primera vez el amarillo del Tour.

Alberto no se iba a rendir tan fácil. 41 segundos de desventaja con Andy no eran nada con los Pirineos y una crono final muy larga y muy favorable a Contador por delante. Alberto ataca muy duro en Mende, en la cima Laurent Jalabert. Solo ‘Purito’ Rodríguez le sigue, ganando este la etapa. Andy llegaría a 10 segundos del de Pinto.

En los Pirineos llegó el otro gran lio de este Tour del fair play. En la llegada a Ax3Domaines, Andy se pegó a la rueda de Alberto. Resistió todos los ataques. No se movió de la rueda. Dejó ir a Menchov y Samuel para adelante. Contador cansado de ese marcaje tan atípico llegó casi a pararse sobre la bici. Andy le imitó. Al final llegaron juntos a meta, perdiendo tiempo con los otros favoritos. Fue en la llegada a Bagneres de Luchon donde se produjo el incidente. Subiendo el Port de Balés, Andy atacó y cuando Contador salió tras él, Andy jugó con el cambio iendo de pie sobre la bici y se le salió la cadena. Un error de juvenil de Andy. No se cambia de marcha iendo de pie. Alberto no esperó y con Samuel y Menchov tiro para adelante. Al final 39 segundos a Andy y Alberto con el amarillo en sus hombros. El pequeño de los Schleck muy cabreado.

Es ciclismo. Si te equivocas tú o el destino te juega una mala pasada, te aguantas y te repones con garra al dia siguiente o cuando puedas. Lo que no puede ser es que todo sea esperar, esperar, que no ha pasado nada. Alberto hizo lo correcto, aunque la gente le silbara en el podio. Esa noche Contador realizó un video en su habitación pidiendo disculpas a Andy por lo ocurrido. No quería perder una amistad tan fuerte, algo que me parece muy honrado.

Con esa discusión aun presente se llegó a la etapa reina, la subida al Col de Tourmalet. Hacía mucho que no se subía hasta arriba del todo. Siempre se solía acabar en la estación de esquí de la Mongie. Cima mítica para dos escaladores deseosos. Andy tenía que recuperar mucho tiempo para la crono y atacó desde abajo. Alberto se pegó a su rueda, sin dar relevos. Schleck atacó y atacó, pero no separó al de amarillo de su rueda. Contador solo realizó un ataque, a 4km de meta, muy duro. Andy cedió algo de terreno y se sentó. Alberto también se sentó y Andy cogió otra vez su rueda. Un ataque para demostrar que estoy aquí y que voy muy fuerte. Creo que Alberto no le dejó de rueda porque no quiso. Tenía ya en la cabeza regalarle la etapa al luxemburgués, como asi hizo, para obtener su perdón y el del público francés. Un gesto noble, pero equivocado. Ocho segundos son muy pocos, para una crono donde puede pasar de todo. Creo que Contador ha aprendido esta lección para el año que viene. No se regala nada, ni un segundo.

Porque lo que a priori era una crono muy favorable a Alberto, según transcurría la jornada se empezó a teñir de pesadilla. En los primeros 20 km, Andy llegó a recortarle seis segundos a Alberto. Faltaban aún 32 km para acabar. Hay que decir que Alberto es un gran especialista contra el reloj, capaz de ganarle el año pasado en Anenncy al mismisimo Fabian Cancellara; y que Andy va fatal contra el crono. Los tiempos de ambos eran muy parejos. No es que Andy estubiera volando, sino que Alberto estaba haciendo la peor crono que se le recuerda. Al final, Alberto sacó su casta y su orgullo para meterle 31 segundos más a Andy. El triunfo estaba en sus manos por fín. Solo le quedaba el paseo por París. El tercer paseo del pistolero por los Campos Elíseos.

El Tour del fair play le ha servido a Alberto para aprender varias lecciones. Que no se debe regalar nada porque a ti no te lo van a regalar, y que tiene en Andy Schleck un duro rival, pero ante el que es superior en igualdad de forma física. El año que viene correrá en otro equipo que no será el Astaná. Con un mejor bloque, aunque pierda algo de dinero, ganará más carreras. El año que viene volveremos a ver al mejor corredor del mundo, en su mejor estado de forma, saltando sobre la bici en las míticas montañas francesas. Esperemos que se olvide del excesivo fair play y vuelva a ser ese ciclista de ataque constante. Sea lo que sea, aún le quedan paseos por los Campos Elíseos por delante.