Se habló largo y tendido del mercado de agentes libres de la NBA en 2010. Muchos equipos tiraron dos temporadas en hacer recortes salariales para así ofrecer jugosos contratos a las estrellas libres. New York Knicks o New Jersey Nets son dos claros ejemplos de una planificación mala y centrada en algo tan azaroso como la decisión de una superestrella. Todos querían a Lebron James. Si el de Akron no caía, se iba a por Wade, Bosh o Stoudemire, entre tantos otros. Al final, algo que nadie imagino, Lebron, Wade y Bosh jugarán juntos en Miami. El mayor Big Three de la historia.

Wade los convenció a todos en una reunión secreta que mantuvieron. Allí Bosg y Wade salieron convencidos de firmar con los Heat. Lebron, casi. Aún dudaba de si elegir el proyecto Knick, al lado del ya fichado Stoudemire, o de si permanecer en sus queridos Cavs, en su Ohio natal. Al final, la decisión fue comunicada en un programa especial de una hora en la ESPN. Máxima audiencia para oir a James decir que jugará en el estado de Florida.

El circo que se montó respecto a la decisión del, ahora, 6 de los Heat fue demasiado comercial, por así decirlo. Hasta el propio comisionado de la NBA, David Stern, criticó las maneras de Lebron a la hora de comunicarlo. “Le sobró el programa” era el comentario más escuchado. Fue demasiado, incluso para la NBA, reina del espectáculo.

Pero no solo por eso James fue criticado. El hecho de unirse en un mismo equipo, tres de los quince mejores jugadores de la NBA ha hecho saltar a las grandes leyendas de la NBA. Así, hasta el propio Michael Jordan, dijo que eso demostraba que no podían ganar ellos solos como estrellas indiscutibles de sus equipos. Eso iba sobre todo por Lebron. Mucho ruido en regular season, para pocas nueces en playoffs. Wade ya consiguió un título de campeón y Bosh nunca ha estado cerca de ni pelearlo. Lebron se aleja de ser el heredero de Jordan, si es que alguna vez se acercó. No podrá hacer campeón al equipio que le eligió en el draft y que le ha dado todo lo que ha pedido. Para más inri, el equipo de su estado natal, Ohio, donde era un verdadero dios. Era, porque tras “The decision”, carteles y camisetas de Lebron fueron quemadas en las calles de Ohio. El hijo pródigo les ha traicionado.