Verano movido, con fichajes por todo lo alto. Los grandes se han movido y las estrellas han cambiado de lugar de trabajo. Este podría ser la entradilla de cualquier medio deportivo. La diferencia es que los protagonistas son los propios medios y sus representantes. El tsunami lo provocó el enfrentamiento entre la Cadena SER y el, en aquel momento, director del Carrusel Deportivo Paco González. El despido del periodista creó un ambiente de reproche contra los nuevos mandamás de la emisora. El público fiel apoyó a Paco y el sonido del programa no volvió a ser el mismo. El primer carrusel sin Paco, el Atlético de Madrid se coronó campeón de la Europa League. Anecdótico, solamente.

El equipo de Carrusel, acabada la temporada de fútbol, se marcho de vacaciones. Paco, que comentó el mundial en Telecinco, y Pepe Domingo Castaño ya planeaban el desembarco de todo el equipo de Carrusel en la emisora que mejor proyecto planteara. Esa emisora fue la COPE. La cadena de la Conferencia Episcopal tiró de talonario e ingenio y se llevó a casi todo el equipo del antiguo programa. Salvo Manolo Lama, cuyo desembarco se aplaza hasta diciembre por problemas con PRISA, Juanma Castaño o Maldini, todos los miembros más representativos de Carrusel estarán en el renovado Tiempo de Juego.

La marcha de la SER a la COPE y el hecho de que demás estandartes de otras emisoras formaran parte del equipo de Paco y Pepe ha generado que se afilen los cuchillos en las radios. La vuelta a las trincheras está próxima. Esa guerra que se vivió con José Ramón De la Morena y José María García hace años, podría volver a repetirse. El mismo De la Morena y la pléyade nocturna de la COPE lucharán por los oyentes nocturnos. El lider de la SER parte con ventaja porque más establecido y con un público más fijo no se puede estar. El Partido a las 12 de la COPE no sé sabe si meterá gol o golpeará en El Larguero.

Todos los medios se antojan nerviosos. Nadie quiere empezar a soltar ataques porque eso provocaría que la guerra empezara y la audiencia puede castigar esa conducta. Esperemos que no haya muchas víctimas en esta guerra. Que no haya vencidos, pero si vencedores: nosotros, la audiencia y el periodismo deportivo nacional. Un periodismo que está en debacle. Demasiado peloteo hacia los equipos apoyados y guerra imparcial contra el equipo rival. Necesitamos un medio objetivo, que le importe el deporte en general y no uno solo, que le guste el fútbol y no un club solo. El cambio está próximo y los jovenes periodistas que estamos en camino daremos el primer paso. Te lo prometo amigo lector.

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