Me quema. Estoy ansioso, a la par que preocupado, por saber el desenlace del positivo -ínfimo- por clembuterol de Alberto Contador en el pasado Tour de Francia. Me quema porque pasan los dias y cada vez más medios, extranjeros todos, sacan a relucir supuestas informaciones con datos ficticios. ¿Objetivo? Vender más, haciendo sangre en una persona, para mí inocente. No creo en él porque seamos de Pinto ambos. Creo en él porque Alberto ha demostrado prueba tras prueba, control tras control, que es un campeón limpio. No sé cual de estas dos palabras le duele más a la AMA (Agencia Mundial Antidoping) que sea un campeón o que esté limpio. En el ciclismo actual, gracias a unas personas despreciables que se aprovecharon para ganar más dinero, se piensa que todo ciclista está sucio. Que si gana es porque va dopado. Y no es así. El ciclismo es el deporte más controlado del mundo. Hasta el ibuprofeno da positivo. Prefiero pensar que la UCI exagera con tanta sustancia dopante a pensar que esos deportistas que se pegan palizas inhumanas y son controlados a diario hacen trampas. Creo en un ciclismo limpio.

El caso del positivo de Contador es peculiar. El clembuterol es una sustancia que el cuerpo no genera, por lo tanto debe ser introducida en él. El ciclista español dio positivo por 50 picogramos por mililitro en sangre. Una cantidad tan ínfima que no puede ser suministrada. Alberto basa su defensa en una intoxicación cárnica, provocada por un solomillo que ingirió en la jornada de descanso y el dia previo en el Tour. Mucha gente, entre la que me incluyo, cree esa teoría. La otra corriente es la de la autotransfusión sanguínea. Los medios extranjeros atacan con esta teoría a la defensa cárnica de Contador. Se basan en una supuesta sustancia plástica encontrada en la sangre del ciclista. Esa sustancia provendría de las bolsas donde se guarda la sangre, supuestamente, contaminada. El método para encontrar esas sustancias plásticas aún no ha sido aprobado por la AMA como valido. Yo rechazo la teoría por dos razones. La primera es que las autotranfusiones suelen ser adulteradas con sustancias dopantes para hacer más efectiva a la misma. El clembuterol hayado en la sangre del español es una cantidad tan pequeña que no le supuso ningún beneficio físico. Lo que hace de ese doping algo absurdo, ya que el clembuterol es una sustancia muy fácil de encontrar.La segunda razón es el pasaporte biológico que la UCI posee de cada ciclista. Esta nueva tecnología ha permitido cercar a los tramposos y ver alteraciones en su cuerpo, gracias a los continuos controles. Si esa supuesta nueva sangre hubiera entrado en el cuerpo de Alberto, en cantidades que mejoren su rendimiento físico, hubiera sido detectada por la UCI en el mismo momento.

Esta semana debería resolverse el asunto. Alberto ha defendido a capa y espada su teoría, con un tono sincero y un rostro muy afectado por el dolor que le produce esta situación. Admite que no aceptará ninguna sanción, ya que es inocente, una víctima más. El presidente de la UCI, Pat McQuaid cree que se llegará rápido a una solución y deja caer una sanción de tres meses (los tres meses de vacaciones de Alberto). Esa sanción es por el hecho de que cualquier positivo debe ser castigado, sea la cantidad que sea. Una norma injusta a mi entender. Esperemos que el final llegué pronto y sea como queremos todos. Con la verdad por delante no se debe temer nada. Alberto, yo te creo. Esta situación, como a tí también, me quema.

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