La crisis mundial es el mayor problema de la sociedad actual. Hay dinero, pero poco. Vivir en un mundo así, se antoja utopía para muhas personas. El mundo del deporte no se libra de estos males. En los últimos años han ido apareciendo cada vez más noticias que reflejaban la venta de los mayores trofeos de muchos deportistas. Las deudas se habían apoderado de ellos y de sus vidas. Necesitaban salir adelante para poder subsistir. Bueno, más bien para poder mantener su alto nível de vida. Antes muertos que sencillos.

Uno de los útlimos casos es el de Tommie Smith. A la mayoría este nombre no les dirá nada. Pero si digo que es el famoso atleta afroamericano que celebró su oro olímpico con el puño en alto, símbolo de la lucha por los derechos de los afroamericanos. Miembro del “Black Power”, Smith fue campeón y recordman mundial de los 200 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Méjico 1968. El hecho de lucir aquel puño con el guante negro en el podio mejicano le sirvió a Tommie para ser desposeído, junto a su compatriota John Carlos (bronce en los 200 y que realizó el mismo gesto) de las medallas conseguidas. Más tarde, les serían devueltas haciendo justicia. Según ha reconocido el propio Tommie vende su medalla y las zapatillas de esta carrera para poder sacar adelante una serie de proyectos de deporte y juventud. Y por qué no decirlo, para poder tener un plus económico.

Pero no solo el mito del Black Power ha tenido que recurrir a la venta de sus tesoros. La familia de Ferenc Puskas tuvo que vender la gran mayor parte de trofeos del mito húngaro para poder sufragar los gastos del tratamiento del Alzheimer de Pancho. Causa mayor se le podría considerar a esta venta. Desgraciadamente, el bueno de Pancho Puskas no pudo vencer a la enfermedad y nos dejó en 2006. Otro mito como Bjorn Borg sacó a subasta, aunque finalmente los retiró por insistencia de McEnroe, sus cinco trofeos de Wimbledon. Aquí si influyeron los problemas económicos. Otras celebridades como Raymond Kopa (cuya gran mayoría de pertenencias compró el Real Madrid), Joe DiMaggio, Alcides Ghighia o Nobby Stiles también tuvieron que recurrir a la venta de sus trofeos.

Cuando a un deportista le llega la retirada, muchas veces no está preparado para el cambio. Se ven con tiempo y dinero y se dedican a despilfarrar toda su fortuna. Algunos como Charles Barkley han reconocido dejarse más de dos millones de doláres en un rato en el casino. No saben que hacer con tanto tiempo libre y tiran de Visa o MasterCard. Luego llegan las vacas flacas y les toca recapacitar y perder cosas que quieren como si fueran hijos suyos. Es lo que tiene esta sociedad capitalista. Porque aunque estos casos sean de estrellas deportivas no quedan tan lejos de los “Compro Oro” actuales. Todos vivimos con crisis y tendremos que recapacitar para poder salir de ella.

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