Se está convitiendo en costumbre que la prensa de este país mate y devuelva a la vida a algunos jugadores, deportivamente hablando, que ni nos sorprendemos de que se use esa expresión. Decir que un jugador o un entrenador está muerto puede acarrear muchas consecuencias morales y éticas, pero vende portadas y mueve a las masas como borregos. Mourinho, Benzema, Ibrahimovic, Villa, Guardiola, Forlán, … y así una cantidad increíble de personajes que han pasado por el limbo, conquistando el cielo y bajando a los infiernos.

Necesitamos un cambio en la prensa. La objetividad debe volver a las páginas. El hecho de informar sin importar colores o aficiones. Prima demasiado el ‘pelotismo’. Adulo a este personaje hasta límites insospechados, con la finalidad de que sus entrevistas y exclusivas me las diga a mi primero. Hasta ese punto de putrefacción ha llegado la prensa española, sobre todo la deportiva. No importan las maneras o las formas, solo vender, vender y vender. Lamentable profesión en un país lamentable, que permite que se llegue hasta estos extremos.

“España, esta es mi España, de goles, toros y santos; de bares playas, y mantos; de peinetas, flamenco y cantos;
del oro para unos cuantos… ¿quiénes son?”

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