Se nos marcha Simão Sabrosa del Atlético de Madrid al Besiktas turco. El segundo capitán, pero que luce más el brazalete que el primero, ha demostrado en estos años  que es todo un profesional. Siempre me ha cautivado el portugués. En el verano de su fichaje se especuló y se luchó por traer a Quaresma. Se descartó por la alta suma que pedía el presidente del Oporto. Desde aquí se lo agradezco con todo mi corazón. Comparar a un jugador de toque, desborde y golpeo de balón exquisito como Simão con uno de frivolités y adornos como Quaresma me parece sacrilegio. Tengo un amigo que me decía que Quaresma es mejor que Simão hasta con los dos pies escayolados. Pese a que él los conocía del Barça, yo le negaba todos esos argumentos. Prefiero un jugador efectivo que uno que solo busca lucirse para las cámaras.

Procedente del Benfica, dónde es considerado una leyenda, llegó siendo el mejor jugador portugués del año. Rápidamente congenió con la grada. A la gente del Calderón siempre le ha gustado ese jugador que lucha y se deja la piel por las rayas rojas y blancas. Ayudó a Kun y a Forlán siendo el tercer goleador del equipo. El equipo volvió a la Champions gracias, entre otros, al luso. Todo el tiempo que ha estado aquí ha honrado el nombre del Atlético de Madrid. Sabe de su grandeza y es de agradecer el el respeto por la entidad del jugador. Ha acabado siendo capitán de este equipo y un peso pesado en el vestuario. El luso ha dado mucho a este club y viceversa.

Con el portugués volvieron al Calderón las acciones a balón parado. Desde mi idolatrado Milinko Pantic no había llegado ningún jugador que demostrara algo de peligro en este tipo de jugadas. Simão no tiene el golpeo del serbio, ni se le acerca, pero se recordarán muchos de sus goles de falta. Uno ante el Panathinaikos en la Copa de la UEFA, en el último minuto para darle la victoria al Atlético. Sublime. Otro al Real Madrid en un derbi para empatar el partido. Emotivo. Otro al Recreativo de Huelva en Copa del Rey el año pasado, que sirvió para consumar la remontada. Precioso. Son solo algunos de los que recuerdo, pero hay muchos más. Estos me marcaron algo más.

Se nos va el portugués. No será una leyenda en el Atlético. Pero es de agradecer a un jugador el hecho de haber cumplido siempre con la entidad. Sus goles me alegraron el alma y nos hicieron soñar. El gol del triunfo ante el Galatasaray o el tanto contra el Liverpool en el Calderón sonrio al recordarlos. Gracias Simão. Obrigado capitán.

 

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