Se podría considerar a febrero como el mes de las fiestas del deporte estadounidense. Además de tener el all-star de la NBA, en el segundo mes del año se disputa el mayor acontecimiento deportivo en los Estados Unidos. El evento más seguido en el mundo y, probablemente, el partido más importante del año: la SuperBowl. La final de la NFL, la liga de fútbol americano, enfrenta al ganador de la conferencia nacional y al de la conferencia americana. La edición de este año es la número 45 y enfrentó a los Green Bay Packers y a los Pittsburgh Steelers.

No me considero un experto en fútbol americano, pero si admito que cada dia me está gustando más. Al principio es complicado de entender, pero a los pocos partidos vas conociendo el juego. Para los que de verdad saben de esto calificaron el partido como el de las defensas. Los Packers contaban con la baja de uno de sus mejores hombres, el cornerback Charles Woodson, elegido como mejor defensor de la NFL. Aún así, su línea defensiva está considerada de las mejores de la liga.

Empieza la final y los Packers aprietan a los Steelers. Dos touchdowns suben al marcador. El primero de Jordy Nelson tras un genial pase de Aaron Rodgers. El segundo tras una intercepción a Roethlisberger, que Collins no desaprovecha el regalo. La final adquiría un ligero toque verde. Los Packers estaban crecidos por el resultado y los Steelers aún acusaban el golpe. Al descanso se llegó con 3-21  a favor de Green Bay, que había anotado otro TD gracias a otra intercepción sobre el quarterback de Pittsburg y un pase de touchdown de Rodgers a Jennings.

A la reanudación, el partido cambió por completo. Pittsburg salió crecido y se metió en el encuentro. Roethlisberger empezó a ver pases y conectó dos touchdowns, uno con Ward y otro con Mendenhall colocaban el 17-21 en el luminoso. Los Packers sufrieron bastante en el tercer cuarto, pero su afición les recordó que se gana con defensa. Apretaron los dientes y gracias a otro touchdown de Jennings se pusieron 17-28. Pittsburgh no se rendía y replicó con otro touchdown de Wallace. 25 -28 en el marcador y los Packers contestaban con un field goal.

25-31 a falta de dos minutos. Roethlisberger es un experto en estas situaciones y ya ganó a los Cardinals una SuperBowl con una última jugada. Pero esta vez no pudo obrar el milagro. Los Packers expusieron su mejor versión defensiva en el drive de Pittsburgh. Se acaba la XLV Superbowl con Green Bay dejando pasar el crono. Aaron Rodgers, quarterback de los Packers, se coronó MVP de la final gracias a sus tres pases de touchdown.

El trofeo Vince Lombardi vuelve a su casa, donde el hombre que le da nombre, cosechó sus mayores glorias. Green Bay, esa población de escasos 100.000 habitantes que hoy es el centro del mundo. No sin sufrimiento, ya que ganó todos los partidos de playoff fuera de casa y sufrió lo indecible antes los irreductibles Steelers. Pero mereció la pena. El Vince Lombardi está en casa.

 

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