La creación de una nueva ley de acceso a la información no es un tema que esté de plena actualidad en los medios de comunicación españoles. Pero esto no quiere decir que sea necesario un cambio en dicha normativa, simplemente refleja que las ideas y medidas del ejecutivo socialista van dirigidas hacia otras perspectivas. En tiempos de crisis económica no es muy preocupante la manera que se tiene para acceder a la información.

Ese fue el argumento en el que se excusó el ejecutivo dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero para no desarrollar finalmente esta Ley de transparencia y acceso a la información. Prefirieron centrar sus esfuerzos en sacar adelante otros proyectos de ley que ayudarán a mejorar la deplorable economía española.

Con motivo del treinta aniversario del 23-F, el intento fallido de golpe de estado por parte del teniente coronel Tejero,  ha vuelto a estar en el candelero esta ley.  La gente se pregunta si se sabe todo lo que ocurrió aquel día en el Congreso de los Diputados. Más aún se preguntan sobre lo que ocurrió en el trascurso de la toma del congreso hasta su liberación en algunos sitios claves como el Palacio de El Pardo o en los estudios de Televisión Española en Prado del Rey. Son muchas incógnitas sin una respuesta clara.

A ello se suma que el Tribunal Supremo haya catalogado los documentos referentes al 23-F como alto secreto y no permita su consulta a nadie. Si todo está tan claro y la verdad es lo que conocemos, porque se insiste en ocultar los documentos. Se necesitan leyes y mejoras que ayuden al país a salir de la pobre situación que vivimos, pero tampoco debemos obviar que existen otras leyes que son necesarias para poder conocer nuestro pasado para no repetir errores en el futuro.