Internet ha abierto una cantidad de puertas inimaginables para los usuarios. El sueño de la red ha pasado de ser una mera utopía a una realidad ante nuestros ojos. El acceso a todo el contenido que imagines desde cualquier punto, solo con teclear una serie de caracteres hace posible que no se conozcan los límites de internet. Algo que preocupa a los altos mandos de la sociedad, se deben concretar unas normas de uso.

El conflicto social se debate entre los partidarios del libre y gratuito acceso a los documentos y los defensores de que la red debe establecer un mercado único, internacional y legislado bajo una serie de derechos. Es decir, vivir en la anarquía o establecer un peaje controlado en las infinitas puertas de la globosfera.

La única manera posible para llegar a un acuerdo es el diálogo, partiendo de la necesaria idea de tener que ceder algunos privilegios para el bien común. Periódicos como el New York Times han decidido adaptarse a las nuevas herramientas que el desarrollo humano genera. A partir de ahora, los usuarios del periódico más leído en formato digital tendrán que pagar una cuota por leer más de veinte artículos al día. Una pequeña tarifa que solo el destino sabe si sus lectores aceptarán pagar.

Este hecho marca la apertura definitiva de los diarios al mundo de internet. Se ha pasado a tener una página oficial del periódico a tener un diario digital. Las redacciones se han unido bajo un mismo grupo y ya no existen diferencias entre redactor en papel y digital. El futuro está en internet y debemos establecer un código que marque los pasos que se pueden tomar en el ciberespacio. En palabras de Unamuno, adaptarse o morir.