La creación de Sortu, nuevo partido de la izquierda abertzale, está siendo bastante criticada. El significado de Sortu en euskera es nacer o surgir, una metáfora del nacimiento de una nueva política abertzale para el pueblo vasco. O esa es la idea de sus miembros que públicamente se han desvinculado de la banda terrorista ETA y han criticado y condenado el terrorismo que el colectivo practica.

Pero no han podido quitarse la etiqueta de encima de ser otro partido más dirigido en el fondo por los altos mandos etarras. Como anteriores partidos prohibidos por el Tribunal Constitucional, a SORTU se le acusa de ser el brazo político de ETA, una manera legal de expresar su ideología independentista.

Se ha tachado al nuevo partido de ser herederos de la ilegalizada Batasuna. Y no faltan motivos pues la gran mayoría de los miembros de Sortu formaron parte de la estructura de Batasuna. Las cosas mal hechas, mal parecen. Y pese a que se intente crear otro partido independiente como Bildu, el resultado acabará siendo el mismo. El Constitucional no dejará que un grupo con esa ideología, con indicios de apoyar el terrorismo de ETA, forme parte de la política de este país.

El terrorismo debe ser condenado siempre. El mal que ha causado y causa ETA en este país es indescriptible. La actuación del Constitucional y de los otros partidos es ejemplar. No se debe dar cancha a un grupo de personas que solo piensan en sus utópicos fines manchados de sangre y terror. Por más que lo intenten no conseguirán nada. Su única posibilidad es que el fin de ETA llegue. Algo que todos los españoles deseamos profundamente.