Está de moda en el fútbol actual hablar de crisis de juego o resultados al más mínimo tropiezo. No se salva nadie, ni siquiera los genios a los que se les perdona un par de partidos malos. En el último mes han pasado por la supuesta crisis gente de la talla de Messi o Falcao, lo que extendía el mal al resto de sus equipos. Pero ¿existen de verdad estas crisis o son solo exageraciones de la prensa para intentar desestabilizar al equipo contrario al de su línea editorial?

Los periódicos deportivos han dejado de ser informadores de los hechos, críticos y con cierta objetividad para ser simples panfletos propagandísticos de un equipo. Los propios clubes compran con la cesión de exclusivas y entrevistas a sus medios afines para que estos mismos se dediquen a torpedear la moral del rival. Periodistas esperando el más mínimo fallo de Messi o Cristiano Ronaldo con la finalidad de poder atizarle en el periódico del día siguiente. Un incendio que los medios provocan y alimentan, donde los aficionados adoptan el mensaje como propio. Así se entiende que José Mourinho sea santo en Madrid y diablo en Barcelona. Con la excusa de vender más, los medios se han convertido en esclavos de los clubes.

Una crisis de valores que afecta al periodismo deportivo español, que ha pasado de ser un emisor de información deportiva y veraz a un receptor de rumores y conjeturas con la capacidad de emitir. El uso de rumores sin contrastar que puedan dañar al contrario son cada vez más habituales. Es mejor desestabilizar y luego hacer una rectificación (si es que se hace) que tener que hacer bien tu trabajo. Medios que hablan de crisis imaginarias pero que no se dan cuenta de la que ellos están sufriendo.

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