No hay dos sin tres dice el dicho y Leo Messi se ha encargado de cumplirlo. El argentino ha sido coronado hoy por tercera vez consecutiva con el Balón de Oro que le acredita como mejor jugador del año 2011. El delantero culé ha superado con el 47,80% de los votos a Cristiano Ronaldo (2º con el 21,60%) y Xavi Hernández (3º con el 9,23%). Messi se convierte así en uno de los cuatro jugadores que han ganado tres veces el prestigioso premio junto a Cruyff, Van Basten y Platini, que ostenta el honor junto a Leo de haberlo hecho de manera consecutiva. Un premio que no hace nada más que engrandecer más si cabe la leyenda del genio de Rosario.

Ahora el dilema está en hasta dónde puede llegar el ’10’. Consagrado sin ninguna duda como mejor jugador del planeta, cada vez se expande más la idea de situarlo en el Olimpo de los Maradona, Pelé o Cruyff. Personalmente, es al único de estos que he visto jugar, y para mí no hay discusión: es el mejor de la historia. Hace fácil lo imposible, se inventa jugadas que ni siquiera podríamos soñar y aplasta a sus rivales con una sonrisa de chico bueno que esconde un instinto ganador imparable.

Aunque todos los éxitos de Messi sólo son sinónimos de la supremacía total del FC Barcelona en el deporte rey. Ni Messi sería tan grande fuera del Barça, ni el conjunto culé sería lo que es ahora sin Messi. Se necesitan y se alimentan mutuamente. El argentino es el engranaje que perfecciona la maquina de Guardiola.

Mención especial merece Xavi Hernández, el motor de la maquina, todo pasa por él, dándole sentido al juego. El de Terrassa no necesita balones ni botas doradas para ejercer su superioridad. Capaz de mover a un equipo como si fuera un director de orquesta, es el alma del Barça y de la selección española. Campeón de todo tiene el don de hacer mejores a todos los que le rodean. En palabras del dorado Messi: “Tú también te lo mereces y para mí es un placer estar contigo en la cancha”.

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